Somos el reflejo de los demás: Ley del espejo

Son muchas las teorías, leyendas y estudios psicológicos actuales que hablan de la Ley del espejo haciéndonos comprender que lo que vemos en los demás revela información de quiénes somos y cómo somos en realidad nosotros mismos.

Nuestro exterior es el reflejo de nuestro mundo interior. Gracias a este concepto, podemos ayudarnos a ver en los demás aquello que  no queremos reconocer en nosotros mismos y,  de este modo, ayudarnos a aceptarlo, mejorarlo o cambiarlo para poder evolucionar conscientemente.

¿Cómo explicar la Ley del espejo?

Recuerdo que se trataba de una mañana; concretamente, a principios del mes de Marzo del año pasado. Estaba comenzando el libro “Los cuatro acuerdos” de Miguel Ruiz, cuando comprendí todo y pensé: << Claro, todos son un espejo de mí. Todos somos el reflejo de los demás>>. Curiosamente, días después, recibí la llamada de una amiga donde me confesaba que un sueño revelador le había mostrado esta misma enseñanza.

Comencé a meditar sobre todos los encuentros que había tenido durante esa semana y quedé boquiabierta. Efectivamente, desde el antipático conductor de autobús a la sonriente dependienta de la panadería que me regalaba una barra de pan, se trataba del propio reflejo que mi ser emitía en ese instante. Se trataba de la Ley del espejo.

Espejo humeante

Hace tres mil años había un ser humano, igual que tú y que yo, que vivía cerca de una ciudad rodeada de montañas. Este ser humano estudiaba para convertirse en un chamán, para aprender el conocimiento de sus ancestros, pero no estaba totalmente de acuerdo con todo lo que aprendía. En su corazón sentía que debía de haber algo más.

Un día, mientras dormía en una cueva, soñó que veía su propio cuerpo durmiendo. Salió de la cueva en una noche de luna llena. El cielo estaba despejado y vio una infinidad de estrellas. Entonces, algo sucedió en su interior que transformó su vida para siempre. Se miró las manos, sintió su cuerpo y oyó su propia voz que decía: <<Estoy hecho de luz; estoy hecho de estrellas>>.

Miró al cielo de nuevo y se dio cuenta de que no son las estrellas las que crean la luz, sino que es la luz la que crea las estrellas. <<Todo está hecho de luz -dijo-, y el espacio de en medio no está vacío>>. Y supo que todo lo que existe es un ser viviente, y que la luz es la mensajera de la vidaporque está viva y contiene toda la información.

Entonces se dio cuenta de que, aunque estaba hecho de estrellas, él no era esas estrellas. <<Estoy en medio de las estrellas>>, pensó. Así que llamó a las estrellas el “tonal” y a la luz que había en ellas el “nagual”, y supo que lo que creaba la armonía y el espacio entre ambos es la Vida o Intento. Sin vida, el tonal y el nagual no existirían. La vida es la fuerza de lo absoluto, lo supremo, la creadora de todas las cosas.

Esto es lo que descubrió: Todo lo que existe es una manifestación del ser viviente al que llamamos DiosTodas las cosas son Dios. Y llegó a la conclusión de que la percepción humana es solo luz que percibe luz. También se dio cuenta de que la materia es un espejo, todo es un espejo que refleja luz y crea imágenes de esa luz, y el mundo de la ilusión, el Sueño, es tan solo como un humo que nos impide ver lo que realmente somos. << Lo que realmente somos es puro amor, pura luz>>, dijo.

Este descubrimiento cambió su vida. Una vez supo lo que en verdad era, miró a su alrededor y vio a otros seres humanos y al resto de la naturaleza, y le asombró lo que vio. Se vio a sí mismo en todas las cosasen cada ser humano, en cada animal, en cada árbol, en el agua, en la lluvia, en las nubes, en la tierra… Y vio que la vida mezclaba el tonal y el nagual de distintas maneras para crear millones de manifestaciones de Vida.

En esos instantes lo comprendió todo. Se sentía entusiasmado y su corazón rebosaba paz. Estaba impaciente por revelar a su gente lo que había descubierto. Pero no había palabras para explicarlo. Intentó describirlo a los demás, pero no lo entendían. Vieron que había cambiado, que algo muy bello irradiaba de sus ojos y de su voz.

Había descubierto que era un espejo para los demás, un espejo en el que podía verse a sí mismo. <<Cada uno es un espejo>>, dijo. Se veía en todos, pero nadie se veía a sí mismo en él. Y comprendió que todos soñaban pero sin tener consciencia de ello, sin saber lo que realmente eran. No podían verse a ellos mismos en él porque había un muro de niebla o humo entre los espejos. Y ese muro de niebla estaba construido por la interpretación de las imágenes de luz; el Sueño de los seres humanos.

Quería acordarse de todas las visiones que había tenido, así que decidió llamarse a sí mismo Espejo Humeante para recordar siempre que la materia es un espejo y que el humo que hay en medio es lo que nos impide saber qué somos. Y dijo: <<Soy espejo humeante porque me veo en todos vosotros, pero no nos reconocemos mutuamente por el humo que hay entre nosotros. Ese humo es el Sueño, y el espejo eres tú, el soñador>>.

Esta es la historia con la que el Dr. Miguel Ruiz explica la Ley del espejo, a través de este fascinante capítulo de su libro “Los cuatro acuerdos”. Una historia que hemos considerado perfecta para explicar esta teoría y hacernos pensar respecto a ella.

Espero que este post os haya sido de utilidad y os invito a dejar vuestros comentarios sobre el tema aquí abajo.

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