Los beneficios de una alimentación consciente

La práctica de Mindfulness se puede aplicar también a la alimentación, recibiendo el nombre de Mindful Eating o “alimentación consciente”.

La alimentación consciente consiste en tomar decisiones conscientes sobre los alimentos y comer de una manera saludable de acuerdo a las señales fisiológicas que nuestro organismo envía.

Es decir, hablamos de un estado consciente del momento presente en el que estamos comiendo, prestando atención en el efecto que la comida tiene en nuestros sentidos y observando las sensaciones físicas y emocionales en respuesta a la comida.

Por tanto, aprender a reconocer de manera compasiva y no autocrítica ciertos patrones de conductas, emociones y pensamientos  que van ligados a la comida, es fundamental para poder desarrollar una alimentación consciente.

Debido a la falta de conocimiento por parte de la sociedad de técnicas que ayuden a los individuos a autorregular sus emociones, muchos son los que deciden comer inconscientemente para calmarse.

Sin embargo, sí que existen diferentes técnicas que con una práctica regular como es la meditación centrada en mindfulnesstécnicas de respiración o el yoga, ayudan a las personas a sentirse mejor y llevar una alimentación más consciente.

Técnicas de Mindfulness para una alimentación consciente

  1. Momento presente

De acuerdo con las palabras de Eckhart Tolle: “Si no estás viviendo este momento, no estás realmente viviendo”.  Con la comida, ocurre exactamente lo mismo.

Lo primero que recomendamos es tomar consciencia de nuestro momento presente y aceptar todas nuestras actitudes pasadas relacionadas con la comida.

  1. Tomar consciencia

La esencia de la práctica del minfulness consiste en ser consciente, independientemente de lo que experimentes, tanto durante la práctica formal de la meditación como en medio de la vida cotidiana.

Cuando somos capaces de tomar consciencia del momento presente y reducimos el piloto automático, podemos ser conscientes de lo que ocurre en nuestro alrededor y dentro de nosotros mismos.

Uno de los mecanismos principales, y quizás el más importante de mindfulness, implica dirigir la atención y utilizar la autoconsciencia. Su uso está estrechamente involucrado en la autorregulación general y en la autorregulación de comportamientos alimentarios concretos.

  1. Meditación

Mindfulness hace referencia a un conjunto de habilidades que pueden ser entrenadas a través de diferentes prácticas basadas en la meditación, especialmente la meditación de escaneo corporal.

Meditar no significa eliminar las emociones o pensamientos, sino más bien familiarizarse con ellos. Estas emociones y pensamientos nos avisan de algo que no va bien dentro de nosotros mismos y de cómo intentamos dirigir nuestra atención hacia otra cosa, cuando en realidad es más práctico aceptarlo para dejarlo ir.

Un ejemplo puede ser cuando nos atiborrarnos de algún alimento que en realidad no necesitamos, solo por calmar por unos instantes estos sentimientos que nos abruman.

La meditación mindfulness es un proceso lento y tranquilo, que con práctica y dedicación diaria nos lleva a fortalecer la relación con nosotros mismos y con la comida.

  1. Compasión

Sentir alegría, bienestar, bondad y compasión por los demás es importante para avanzar en la práctica de mindfulness. Avanzar en la práctica va ligado a la compasión (una actitud innata que todos tenemos).

La forma en la que nos tratamos a nosotros mismos, qué nos decimos y cómo lo hacemos, es una cuestión importante que tenemos que cuidar. ¿Qué mensajes relacionados con la comida te estás diciendo a ti mismo? 

  1. Respiración 

La práctica de mindfulness y meditación mindfulness se basa principalmente en centrar la atención todo lo posible en la respiración. Es decir, si aparece algún sentimiento o pensamiento, darse cuenta de ello y atender profundamente  a la respiración de nuevo.

De tal forma que, si quieres avanzar en la práctica de mindfulness, lo mejor es poner atención en la respiración, pues nos permite sentir qué ocurre en nuestra mente y cuerpo y ver cómo varía según nuestros diferentes estados anímicos.

Prestando atención a nuestra respiración, podemos aprender mucho de nosotros mismos. Al mismo tiempo, nos ayuda a gestionar el estrés y la ansiedad que se traducen en atracones de alimentos que nuestro cuerpo no necesita.

  1. Silencio

Practicar el silencio, por extraño que esto pueda parecer en un inicio, nos ayuda a mejorar la relación con nosotros mismos y escuchar las sensaciones y necesidades de nuestro cuerpo.

A medida que avanzamos en la práctica, iremos sintonizando con la sabiduría del cuerpo y confiando más en lo que éste quiere transmitirnos al ser capaces de observar patrones que ya no nos sirven en nuestra vida.

En silencio podemos descubrir el origen del sufrimiento en nuestra propia mente. Incluso, podemos descubrir puntos de vista inflexibles y emociones ocultas; tales como la ira, el miedo y la tristeza, que a menudo están sepultadas bajo una alimentación desequilibrada (Chozen & Wilkins, 2016).

  1. Hatha yoga 

El Hatha Yoga es el estilo de yoga más practicado en occidente y es otra herramienta que podemos emplear para tomar consciencia de nuestra alimentación.

Además, con Hatha yoga se practica llevar atención plena hacia las sensaciones corporales durante la realización de estiramientos suaves de pie y acostados, practica de asanas, pranayama y meditación.

La finalidad de esta práctica es lograr que tanto la mente como el cuerpo lleguen a un estado de relajación y se encuentren enfocados en el momento presente.

  1. Aceptación

La aceptación es otra actitud básica y fundamental en la práctica de mindfulness. Según Germer, la plena conciencia del momento presente depende enormemente de la aceptación incondicional de nuestra experiencia.

La aceptación es una técnica que podemos aplicar a la práctica de mindfulness  para ayudar en problemas alimenticios. Y de este modo, no intentar controlar nuestras emociones y pensamientos mediante la comida.

  1. Gratitud

La práctica de mindfulness, nos ofrece también la oportunidad de practicar la gratitud. Permanecer en el momento presente nos ayuda a ser conscientes de cuántas cosas maravillosas nos ofrece la vida y cuánto tenemos por agradecer.

En consecuencia, en lugar de prestar atención por lo que no tenemos o por lo que nos gustaría conseguir, tenemos la opción de dar gracias por todas aquellas cosas de las cuales sí que disfrutamos diariamente.

Según el Centro de Investigación de Conciencia de la Atención Integral de la UCLE (Mindfulness Awareness Research Center), expresar gratitud cambia literalmente la estructura molecular del cerebro, mantiene la materia gris funcionando y nos hace más saludables y felices.

Una persona agradecida es, sin duda, una persona más consciente. 

  1. Paciencia y confianza

Por último, la paciencia y la confianza son actitudes muy interesantes para llevar a la práctica cuando hablamos de alimentación consciente, pues mindfulness consiste en salir completamente del tiempo.

Cuando hablamos del presente, estamos hablando del ahora; es decir, de algo que tiene lugar “fuera del tiempo de reloj”. Debemos comprender que las cosas suceden cuando tienen que suceder.

Espero que todas estas técnicas de mindfulness os sean de ayuda y os inviten a poner en práctica una alimentación consciente en vuestras vidas.

Recuerda que en el apartado “eventos”, podrás encontrar sesiones y actividades en las que practicar mindfulness.

Nos vemos en la próxima publicación 🙂

Leave a comment

¿Estás preparado para recibir magia en tu correo?

Esta web está hecha a mano y con mucho ♥. Espero que la disfrutes!

Free Freedom© {{2020}}. All Rights Reserved. 

Colabora
×